Beato Agustín Kazotic, el obispo que luchó contra la superstición y la brujería
3 de agosto de 2026

La Iglesia conmemora este 3 de agosto la memoria litúrgica del Beato Agustín Kazotic, obispo dominico croata que dejó como uno de sus principales legados un tratado pastoral en el que animaba a responder a la adivinación, la superstición y la brujería mediante la formación de los fieles.
Un dominico al servicio de la Iglesia
Agustín Kazotic nació en 1260 en Trogir, en la región de Dalmacia, en la actual Croacia. Antes de cumplir los 20 años ingresó en la Orden de Predicadores y comenzó su formación en Spalato, para completarla posteriormente en la Universidad de París.
Tras finalizar sus estudios viajó a Hungría, donde entabló una estrecha amistad con el cardenal Nicolás Boccasini, quien años más tarde sería elegido Papa con el nombre de Benedicto XI. Fue precisamente Boccasini quien lo consagró obispo de Zagreb en 1303.
Al asumir el gobierno de la diócesis encontró un territorio marcado por la inestabilidad política y las disputas entre las facciones que aspiraban al trono de Croacia. Durante cerca de dos décadas trabajó para promover la paz y la reconciliación, distinguiéndose por su prudencia, su perseverancia y su dedicación pastoral.
La formación frente a la superstición y la brujería
En 1318 viajó a Aviñón para solicitar al Papa Juan XXII su intervención en el conflicto entre el rey de Croacia y el rey de Hungría, Carlos I. Aquella gestión dio los frutos esperados y contribuyó a mantener la paz en Croacia.
Durante su estancia en Aviñón
redactó un tratado pastoral en el que condenaba la adivinación, la superstición y la brujería.
En ese escrito recomendaba a los pastores de la Iglesia instruir a los fieles sobre los peligros de estas prácticas y no limitarse a imponer sanciones o castigos.

Su misión en Lucera
En 1322, el Papa Juan XXII lo envió a la diócesis de Lucera, en la región italiana de Apulia. Allí desarrolló una intensa labor en favor de los pobres y necesitados, impulsó la vida religiosa y fundó varios conventos confiados a la Orden de Predicadores.
Su misión consistía en reconstruir la presencia de la Iglesia en una ciudad que había permanecido durante años bajo dominio sarraceno. Según la tradición, sus esfuerzos comenzaron a dar fruto en poco tiempo, aunque también despertaron la oposición de algunos de los remanentes árabes de la zona. Uno de ellos atentó contra su vida y le causó las heridas que provocaron su muerte el 3 de agosto de 1323.
Un legado que perdura
La tradición atribuye al Beato Agustín Kazotic diversos hechos extraordinarios. Uno de ellos relata que, durante una grave sequía en Zagreb, brotó una fuente de agua junto a la catedral gracias a sus oraciones. Otro lo reconoce como protector de la ciudad de Lucera, a partir de un antiguo relato según el cual intercedió para alejar una tormenta que amenazaba la localidad.
Siglos después de su muerte,
el Papa Clemente XI confirmó oficialmente su culto y lo proclamó beato el 4 de abril de 1702, ratificando lo establecido en el Breve Apostólico promulgado por Juan XXII en 1326. Sus reliquias se conservan actualmente en la Basílica de Santa María de la Asunción de Lucera, en Italia.
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